3.23.2015

De la huelga de hambre por la readmisión de Marcos a la lucha por la incorporación en plantilla del personal subcontratado de Telefónica: de @hhtelefonica a @teleAfonica



Telefónica gana la batalla y consolida el despido de Marcos
En mayo del 2014 la Plataforma Marcos Readmisión publicó un comunicado anunciando el fin de la batalla por la readmisión de nuestro compañero despedido por Telefónica por bajas médicas justificadas aplicando el artículo 52 d) de la reforma laboral de Zapatero. Cerrábamos así una lucha de más de tres años que tuvo su momento más intenso en la huelga de hambre de 21 días que llevaron a cabo Marcos y cuatro de nuestros compañeros.

Titulábamos el comunicado “Un capítulo se cierra, la lucha continúa” no de forma gratuita. Marcos necesitaba rehacer su vida tras más de tres años de dedicarse exclusivamente a mantener el pulso contra la dirección de Telefónica. Sin embargo, Marcos nunca estuvo solo en ese pulso y su despido, por supuesto, era una más de las incontables sangrantes injusticias que se viven en el seno de la poderosa multinacional.

El despido de Marcos en febrero de 2011, pocos meses antes del estallido del 15M, canalizó la indignación de los y las trabajadoras de Telefónica. La lucha por su readmisión desencadenó un movimiento que consiguió generar esa tan deseada unidad de acción entre las diferentes fuerzas sindicales alternativas; llevó a mucha más gente a hacer activismo en el seno de la empresa, provocó la aparición en escena de Sí, soy Rentable, un grupo de activistas que introdujeron nuevas y creativas formas de movilización. No era una lucha nueva, sino el hilo del sindicalismo combativo contra la destrucción de empleo, pero y consiguió que se reinventasen las formas tradicionales de movilización laboral.

El despido de Marcos por bajas médicas justificadas era una dimensión más de la estrategia global de Telefónica para sustituir empleo digno, conseguido mediante la lucha sindical, por una espiral de empleo precario mediante la subcontratación.

La relación del despido de Marcos con la destrucción de 50.000 puestos de trabajo digno

El despido de Marcos se produjo justo antes de la negociación de un convenio en el que Telefónica quería que la mayoría sindical firmase un nuevo ERE para extinguir más de 6.000 puestos de trabajo digno, que se sumarían a los más de 40.000 puestos de trabajo dignos destruidos en los ERE anteriores. Es necesario explicar aquí que los ERE en Telefónica han sido hasta la fecha prejubilaciones voluntarias a los 52 años de edad con aproximadamente el 70% de salario.

Decenas de miles de compañeros y compañeras han decidido acogerse a esas prejubilaciones, motivados por las buenas condiciones de las prejubilaciones y también por la incertidumbre ante su futuro en una Telefónica cada vez más agresiva con el empleo y que ya hace demasiados años que muestra a la plantilla sus dientes neoliberales. Unos despidos por bajas médicas justificadas antes de la negociación del convenio, eran muy útiles a la dirección para acrecentar esa incertidumbre, infundían miedo y abonaban el terreno para que la plantilla viera de buen grado que los sindicatos mayoritarios firmasen ese nuevo programa de destrucción de empleo.

Y mientras la empresa conseguía, con ayuda de la mayoría sindical que 50.000 personas les entregaran su puesto de trabajo, ¿qué ocurría con los trabajos que dejaban libres? Apenas nadie en Telefónica pensaba en eso. La versión que da la empresa constantemente es que las nuevas tecnologías hacen que cada vez se necesiten menos trabajadores. El argumento se enmarca en el discurso fuertemente antilaboral del “fin del trabajo” en la sociedad de la información, según el cual los aumentos de productividad producidos por la innovacion tecnológica harán desterrar la necesidad de mano de obra y con ella la clase obrera. Una falacia que choca violentamente con la realidad, Telefónica ha destruido unos 50.000 puestos de trabajo dignos pero desde su privatización ha aumentado de forma exponencial la contratación de empleo precario, mediante el uso de mano de obra subcontratada.

Subcontratar para quebrar el poder de la acción colectiva
Se calcula, a la baja, que sólo en el estado español hay más de 100.000 trabajadores y trabajadoras subcontratadas, que trabajan única y exclusivamente para Telefónica de forma estable. Si nos fiamos de esas cifras, por cada trabajador en plantilla, Telefónica dispone de un mínimo de cinco trabajadores subcontratados. Trabajadores y trabajadoras que hacen el mismo trabajo, a veces en las mismas centrales pero que tienen condiciones laborales diferentes, están contratadas por empresas diferentes y lo que es más peligroso para la defensa colectiva de nuestros derechos, están convencidas de que trabajan para empresas diferentes.

De entre los muchos argumentos que las empresas utilizan para justificar la subcontratación, quizá el más utilizado sea el de la reducción de costes y la flexibilización de la mano de obra. Con este argumento suelen conseguir el consentimiento de plantillas y fuerzas sindicales corporativistas que renuncian a la ampliación de plantilla estable en aras de la viabilidad de la empresa. Sin embargo, raramente se habla del verdadero argumento de peso que lleva a las grandes empresas a subcontratar el trabajo estable y que es debilitar el poder de acción colectiva de los y las trabajadoras.

El principal interés de las empresas en subcontratar es incrementar la proporción de trabajadores no cubiertos por el convenio de empresa, lo cual debilita el poder de negociación de los sindicatos. Cuando los trabajadores cubiertos por el convenio son una minoría en el lugar de trabajo a causa de la subcontratación, cada vez será más difícil defender unas condiciones de trabajo dignas y la plantilla fija acabará en la misma situación que los trabajadores precarios. Cuando Telefónica tiene cinco trabajadores subcontratados por cada trabajador en plantilla, la herramienta de lucha más efectiva del movimiento obrero, la huelga, se vuelve inofensiva. Y se vuelve inofensiva no solo en Telefónica, sino en todas y cada una de las diferentes contratas que proveen de personal a Telefónica y que pretendan defender sus condiciones organizándose por separado.

TeleAfonica somos todos y todas
Desde antes del despido de Marcos, un grupo de delegados y delegadas de diferentes fuerzas sindicales sí había identificado la estrategia de la empresa de subcontratar para dividir y apostando por la unidad de acción de todo el personal subcontratado o en plantilla de Telefónica, se organizaron en una asamblea que llamaron 2007 teleAfonica. Tras casi una década luchando por la mejora de las condiciones en las contratas de Telefónica con el lema «A igual trabajo, igual salario» en teleAfonica hemos por fin consensuado un cambio de orientación y hemos asumido un nuevo objetivo estratégico. Comprendemos que para luchar juntas, tenemos que tener objetivos comunes y vemos que el objetivo común de personal de plantilla y subcontratado es que aumente la plantilla fija protegida por el convenio de Telefónica con el personal subcontratado, igual que hicimos, con éxito, en los 90 para que el personal eventual fuera incorporado en la plantilla fija.

Muchas de las personas que participamos en la asamblea Marcos Readmisión, cuyo canal de difusión en twitter era @hhtelefonica, participamos también de este proyecto más amplio que es teleAfonica y queremos dar continuidad y voz a la lucha que ahora se aviva. Por eso, hemos decidido fusionar @hhteleafonica con la cuenta de @teleAfonica. Queríamos contaros por qué y este es el motivo de este comunicado. En unos días veréis que hemos cambiado de nombre, pero somos las mismas, somos todas.

2.21.2015

Un capítulo se cierra, la lucha continúa


Desde la plataforma Marcos Readmisión nos dirigimos tanto a la plantilla de Telefónica, como a todos los colectivos, organizaciones, y personas que han apoyado y se han sentido vinculados a la lucha por la readmisión de nuestro compañero Marcos.

El motivo de este comunicado, en primer lugar, es anunciaros el cierre de una batalla que se ha mantenido durante más de tres años, la lucha por la readmisión de nuestro compañero Marcos. Son varios los motivos que nos llevan a tomar esta decisión; desde la cerrazón de la empresa a negociar una solución, hasta la dispersión inevitable de nuestras fuerzas, ya que son muchos los nuevos frentes que la empresa y sus secuaces nos siguen poniendo delante cada día. Pero lo que nos lleva sobre todo al cese de lucha por la readmisión es la necesidad de nuestro compañero Marcos de enfocar y rehacer su vida.

Es este, por lo tanto, un anuncio triste porque muestra el enorme poder que las elites empresariales y económicas han alcanzado en los últimos años, y porque no hemos conseguido doblegarlos. No hemos conseguido la readmisión de nuestro compañero. Sin embargo, aunque suene extraño, si miramos atrás, y vemos el poso que ha dejado esta lucha, también encontramos motivos para la alegría. En esta plataforma consideramos que la solidaridad y la conciencia social son la base para poder enfrentarnos a aquellos que ejercen el poder contra los sectores más frágiles de la sociedad, sin esos ladrillos nada podremos construir. Por eso estamos contentas, porque entendemos que esta lucha ha servido para sacudir conciencias, para hacer visible la violencia que conllevan las reformas laborales que se han ido firmando en los últimos años, y porque realmente durante un tiempo trabajamos, fuera y dentro de Telefónica, como si Marcos fuéramos todas. Por eso estamos contentos, porque, siendo una derrota, esta lucha ha dado lugar a muchas pequeñas victorias, y sin duda ha sumado en ese despertar ciudadano que, cada día más, estamos viendo en la calle.

La lucha por la readmisión de nuestro compañero ha inaugurado un nuevo capítulo en la historia de Telefónica, que no solo la escribe la dirección. Ha sido un pulso duro contra una de las multinacionales más importantes y poderosas del estado español. Nos ha mostrado que juntos y juntas somos más fuertes, pero que para defendernos de las agresiones de una dirección tan poderosa necesitamos ser más y más. Ahora cerramos este capítulo, pero quedan muchos más por vivir. Está en nuestras manos hacer que esos capítulos no culminen con la destrucción en Telefónica de lo que nos ha permitido vivir las vidas dignas y con sensación de seguridad que vivimos: empleo digno. La Plataforma Marcos Readmisión seguirá luchando contra los despidos por bajas médicas, para que en los despidos improcedentes sea el trabajador quien decida si quiere recuperar su puesto de trabajo, contra la precariedad que Telefónica crea mediante la subcontratación, por el aumento de plantilla.

Pero ahora Marcos tiene que rehacer su camino y por ese motivo hemos escogido el día 31 de mayo, en el centro Can Batlló, para estar juntos, para estar con Marcos, para darle y para darnos el calor que necesita y que necesitamos; y, sobre todo, para dar las gracias a todas las personas que han luchado, y seguirán luchando, contra las injusticias de la dirección de Telefónica.

Durante el mes de mayo recibiréis un cartel con las actividades del día.

A todos y todas las que sentís que Marcos somos todos, os esperamos…

12.19.2014

Unidad de acción del sindicalismo alternativo en Telefónica para la negociación de un nuevo convenio



Comunicado del espacio de coordinación de sindicatos alternativos de Telefónica

CONVENIO COLECTIVO: HAY QUE CAMBIAR LA FORMA DE NEGOCIAR Y EL CONTENIDO DE LA NEGOCIACIÓN

Los sindicatos AST, CGT, co.bas, EC, ELA y ESK hemos mantenido reuniones y contactos para analizar y debatir sobre los problemas existentes actualmente en la empresa y con la voluntad de abordarlos con el máximo grado de UNIDAD, siendo uno de los temas tratados la negociación del próximo Convenio Colectivo, al terminar la vigencia del actual el 31 de diciembre.

En primer lugar los sindicatos firmantes de este escrito rechazamos la postura de UGT, CCOO y STC/UTS de mendigar un año más de prórroga y reclamamos la negociación de un nuevo convenio para recuperar las condiciones laborales perdidas en los últimos años.

Una negociación que debe empezar por dar participación y protagonismo a la plantilla en todas sus fases: desde la elaboración y aprobación de la plataforma hasta la aprobación del acuerdo a que se pudiera llegar en la Mesa de Negociación, pasando por la discusión y aprobación de las medidas necesarias para defender dicha plataforma. Y un convenio en el que es básica la desaparición del mecanismo de Negociación Permanente que hace que los convenios vayan modificándose durante su vigencia a espaldas de la plantilla y para beneficio exclusivo de los intereses especulativos de la empresa y de los firmantes con ella de todos los retrocesos en nuestros derechos laborales y salariales.

En unos tiempos en que se están removiendo los corrompidos cimientos de la política en demanda de más participación de la sociedad en la toma de decisiones, es hora de remover y cambiar también la igualmente corrompida práctica sindical imperante desde hace muchos años, devolviendo el protagonismo y la palabra a los y las trabajadoras.

LA NEGOCIACIÓN DEL CONVENIO ES UNA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR DE MODELO

La negociación del convenio es un buen momento para empezar a cambiar esas viejas formas de hacer sindicalismo entregado a los intereses de la patronal: es el momento de elaborar la Plataforma entre las compañeras y compañeros, que son quienes conocen y padecen todas las problemáticas existentes en sus puestos de trabajo, en el día a día, y que dejen de hacerlo personas que, en muchos casos, llevan años liberadas y sin pasar por los centros de trabajo, que ignoran o miran para otro lado ante los conflictos laborales diarios de la plantilla; es hora de que esa plataforma sea ratificada por la plantilla antes de presentársela a la empresa; es hora también de desterrar para siempre los mecanismos de negociación permanente que usurpan el legítimo derecho de participación a toda la plantilla y que dejan los convenios abiertos; es hora de reclamar la creación de empleo real –una eliminación de puesto de trabajo exige la creación de otro - para evitar los problemas que la disminución bestial de puestos de trabajo está generando en muchos departamentos; es hora de abordar un convenio para mejorar nuestros derechos y garantizar nuestro futuro en la empresa con condiciones dignas de trabajo y no hacerlo a la defensiva aceptando “lo menos malo”, tratando de atenazar a la plantilla con el miedo como único argumento.

Es hora, en definitiva, de darle la vuelta a la manera de hacer sindicalismo y devolver la voz a los y las trabajadoras para que sea la protagonista en todo momento y en todo lo que nos afecta. Que la participación de la plantilla no se limite a votar cada 4 años y dar carta blanca a sus representantes para tomar decisiones por todas, tal y como pretende el viejo sindicalismo oficialista, caduco y corrupto.

Para empezar propondremos realizar asambleas como Comité en TODAS las provincias para TODAS las trabajadoras y trabajadores, para ir elaborando dicha Plataforma.